Por Gastón Gorosterrazu, CEO de Aptugo.
Las nuevas herramientas con inteligencia artificial están maravillando al mundo con las posibilidades que ofrecen de proveer respuestas a todo. Estas herramientas pueden utilizar IA para recomendar porciones de código al programador en tiempo real o tomar las preferencias y generar sistemas de software en minutos.
El 95% del tiempo invertido en el desarrollo de software es utilizado para escribir código, generando sistemas que normalmente llegan a tener más líneas que la saga entera de Harry Potter, pero con un agregado: un punto y coma mal puesto hace que no se pueda leer nada. Sin embargo, las herramientas de programación basadas en IA proponen una solución sencilla: automatizar la escritura de código y desocupar tiempo de los programadores para que ellos puedan innovar.
Entonces, la pregunta del millón es: ¿esto va a reemplazar mi trabajo como programador? No todavía.
Paradójicamente, la IA generará mayor acceso al mundo de la programación, más puestos de trabajo y lo más probable es que haya un cambio de paradigma en lo que significa ser programador.
Analizando el pasado, podemos predecir lo que sucederá: hace apenas unos años para cualquier empresa el problema frecuente era mantener sus sistemas online y sufrir servidores caídos. Con eso surgió la nube. Así también creció la complejidad y, lejos de prescindir de informáticos, fue necesario crear nuevos puestos de trabajo dedicados exclusivamente para la gestión y mantenimiento de la nube.
Hoy, el cuello de botella es generar software y la IA ofrece una solución. Con este advenimiento, ya no será necesario saber escribir código para ser programador. Pero saber escribir código todavía será necesario, ya que todas estas herramientas basadas en IA necesitan del código para poder darnos respuestas. Por lo que el cambio será una nueva subespecialización del desarrollador.
En particular, podemos pensar dos categorías: crafters y speeders. Los crafters son aquellos que están interesados en el código, la razón por la que muchos programadores ingresan a esta carrera. A los speeders, en cambio, les motiva el trabajo completo, la arquitectura si se quiere. Quieren el sistema funcionando lo antes posible y se valdrán de herramientas de calidad para eficientizar sus procesos.
Con esta subespecialización los desarrolladores se focalizan en lo que más los motiva, obteniendo mejores resultados, y con una ventaja significativa nunca antes vista: el mundo del software pierde su calidad de «caja negra». Las herramientas de desarrollo basadas en IA o de quinta generación permiten una apertura, convirtiendo cientos de miles de líneas de código en un entorno visual fácilmente interpretable con mínimo entrenamiento. Es lo que pueden hacer los «citizen developers», de quienes habla Gartner desde 2015.
En un futuro sucederá exactamente lo mismo que sucedió con las hojas de cálculo. Primero afloraron cursos y manuales para aprender a utilizarlas, y hoy en día todo el mundo usa Excel. En este caso, en muy poco tiempo, y gracias a herramientas de IA como las mencionadas, todo el mundo podrá crear su propio software. Pero al democratizar el acceso al desarrollo de software pasaremos de millones a billones de citizen developers, y con ellos, a una mayor necesidad de programadores capaces de generar el código que utilizarán estos nuevos desarrolladores.
La ventaja: el desarrollo de software volverá, nuevamente, a ser sinónimo de innovación.
Descubre más desde TEKIOS
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.