22/01/2026

El derrumbe silencioso del SaaS: cómo la IA está reescribiendo el futuro del software

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Existe incertidumbre radical sobre el futuro del modelo SaaS frente a la nueva generación de agentes de Inteligencia Artificial.
Claude de Anthropic

Durante más de una década, las empresas de software as a service (SaaS) fueron uno de los activos favoritos de Wall Street. Modelos de suscripción, ingresos recurrentes, márgenes elevados y crecimiento predecible justificaron múltiplos históricamente altos. Hoy, ese relato está en cuestión.

En las primeras semanas de 2026, el sector vive su peor arranque de año desde 2022, profundizando una caída que ya venía gestándose. Y el detonante no es macroeconómico ni regulatorio: es la velocidad con la que la inteligencia artificial está empezando a hacer obsoleto parte del software tradicional.

Según Bloomberg, un índice de acciones SaaS seguido por Morgan Stanley acumula una caída del 15% en lo que va del año, luego de haber retrocedido 11% en 2025. Es el peor inicio de año para el sector en más de tres años.

Empresas emblemáticas reflejan el golpe: Intuit cayó 16% en una sola semana, Adobe y Salesforce perdieron más de 11%. Varias cotizan hoy en mínimos de varios años, pese a seguir siendo rentables

El contraste es brutal: mientras el Nasdaq 100 se mantiene cerca de máximos históricos, el software empresarial se descuelga. “Muchos inversores ven cero razones para tener acciones de software, sin importar cuán baratas estén”, señala Jordan Klein, analista de Mizuho, en una nota de Bloomberg.

El factor común detrás del castigo bursátil no es una caída en ingresos ni un colapso de márgenes. Es la incertidumbre radical sobre el futuro del modelo SaaS frente a la nueva generación de IA.

La alarma se reactivó el 12 de enero con el lanzamiento de Claude Cowork, una herramienta desarrollada por Anthropic, capaz de crear reportes completos a partir de notas desordenadas, construir hojas de cálculo desde capturas de pantalla, ejecutar tareas complejas de forma autónoma, sin software especializado.

La señal para el mercado fue clara: si una IA puede “hacer el trabajo”, ¿para qué pagar múltiples licencias SaaS?

Claude y el punto de quiebre: cuando el software deja de ser la interfaz

Un reportaje reciente de The Wall Street Journal describe el impacto casi emocional que está generando Claude, en particular su versión Claude Code y su evolución hacia agentes autónomos. Ingenieros, ejecutivos y usuarios sin formación técnica están construyendo software, analizando datos o automatizando procesos sin escribir una sola línea de código.

Malte Ubl, CTO de Vercel, afirmó que terminó en una semana un proyecto que antes le habría tomado un año. Otros usuarios relatan haber multiplicado su productividad por cinco y haber cancelado contrataciones de desarrolladores.

“Es increíble… y también aterrador”, dijo Andrew Duca, CEO de Awaken Tax. “Una habilidad que me tomó toda la vida desarrollar fue literalmente ‘one-shotted’ [resuelto al instante] por Claude.”

Este es el verdadero problema para el SaaS: la IA deja de ser una función dentro del software y pasa a ser el sistema operativo del trabajo intelectual. Durante años, los múltiplos elevados del software se justificaron por una premisa central: ingresos recurrentes + alta retención = crecimiento predecible casi infinito.  

Ese supuesto se rompe cuando un agente de IA puede reemplazar varias herramientas SaaS, el valor se desplaza desde la interfaz hacia la capacidad de ejecución autónoma, el switching cost cae dramáticamente.

Según Bloomberg, el sector cotiza hoy a 18 veces utilidades futuras, el nivel más bajo jamás registrado y muy lejos del promedio histórico superior a 55x.

“Es difícil saber qué múltiplo merece una empresa SaaS cuando compite contra agentes de IA que trabajan 24/7 y completan proyectos en un día”, explicó Bryan Wong, de Osterweis Capital.

¿Está muerto el SaaS? no, pero sí está mutando

Pese al pesimismo dominante, no todos ven un futuro sombrío. Bancos como Barclays y Goldman Sachs creen que 2026 podría marcar un punto de inflexión, bajo ciertas condiciones: que el gasto corporativo se mantenga estable, que la IA amplíe el mercado total, en vez de destruirlo y que algunas empresas SaaS logren reconvertirse en plataformas de orquestación de agentes.

El consenso emergente no es que el software desaparezca, sino que el SaaS deja de ser el “producto final” y pasa a ser infraestructura invisible para la IA. Lo que hoy castiga el mercado no es el presente del SaaS, sino su falta de narrativa creíble sobre el futuro.

Las empresas que sobrevivan serán aquellas que integren IA de forma central, no cosmética, que permitan automatización real, no solo copilotos y además redefinan su pricing en función de resultados, no licencias.

Como resume Chris Maxey, estratega de Wealthspire, citado por Bloomberg: “No podemos decir que el giro ya llegó, pero el sector empieza a verse interesante otra vez. No es una compra agresiva, pero nos estamos acercando.”

*Artículo reporteado con ayuda de IA, editado y revisado por la redacción.


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