La perseverancia tiene su recompensa. Tras consolidar una operación clave en Brasil y abrir las puertas del mercado asiático, la scale-up chilena Rocketbot cerró el 2025 con un crecimiento cercano al 50%. La cifra confirma el éxito de su estrategia de internacionalización y su evolución hacia soluciones de automatización de alta complejidad.
Con presencia ya establecida en más de 15 países, la compañía ha logrado transitar de ser un jugador local a un referente global en la industria de la automatización inteligente.
Brasil: Motor de crecimiento
El año pasado será recordado como el año en que Rocketbot “crackeó” el mercado brasileño. En su tercer intento de ingreso y bajo el liderazgo de un equipo local, la operación superó las expectativas comerciales, sumando más de 30 clientes corporativos en diez estados, cubriendo zonas industriales clave desde São Paulo hasta Bahía.
La tecnología chilena ahora opera en sectores críticos de la economía brasileña como el agro, salud, manufactura y retail. “En mercados diversos y complejos, lo que importa es la capacidad de construir relaciones genuinas y entregar tecnología que resuelva problemas reales. Eso es lo que nos ha permitido crecer”, señala Juan Jorge Herrera, CEO de Rocketbot.
De Stanford a Taiwán: Liderazgo y redes globales
El posicionamiento de la empresa también se vio reforzado por la participación de sus líderes en instancias de clase mundial. Herrera formó parte del prestigioso Business Scaling Program de Stanford GSB (Cohort 20), impulsado por LBAN, una plataforma clave para la conexión con el mercado estadounidense y el escalamiento de empresas latinas.
Simultáneamente, la mirada hacia Oriente se concretó con la participación en el programa de aceleración de la National Yang Ming Chiao Tung University de Taiwán, abriendo oportunidades comerciales en el corazón tecnológico de Asia. “En Taiwán entendieron inmediatamente el valor de la Automatización de Procesos Agénticos. No hablamos solo de bots que siguen reglas, sino de agentes que piensan, toman decisiones y trabajan junto a las personas”, destaca Herrera.
Asimismo, el crecimiento estuvo respaldado por una sólida inversión en tecnología. Gracias al fondo Innova Alta Tecnología de CORFO, Rocketbot destinó recursos millonarios al desarrollo de “agentes digitales” capaces de autoconfigurarse y repararse, una innovación que promete transformar la eficiencia operativa este 2026.
“La automatización del futuro no es fría ni distante; es un trabajo conjunto entre personas y agentes capaces de interpretar el entorno, aprender y tomar decisiones. Ese es el camino que estamos abriendo desde Latinoamérica para el mundo”, concluye Herrera.