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20/03/2026

Los robots humanoides pasarán de pilotos industriales a reemplazar fuerza laboral, según Bain & Company

El estudio adquiere dimensión particular en el contexto demográfico latinoamericano, y Chile emerge como uno de los países con mayor urgencia de respuesta.
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Los robots humanoides están más cerca de lo que se cree. Un nuevo estudio global de Bain & Company proyecta que estas máquinas podrían alcanzar capacidades comparables a las humanas en inteligencia, percepción y destreza antes de 2030, un horizonte que hasta hace pocos años parecía especulativo y que hoy empieza a tener respaldo en datos de inversión y producción industrial.

El capital que fluye hacia el sector confirma el cambio de etapa. La inversión en empresas pioneras de robótica humanoide pasó de US$308 millones en 2020 a US$1.100 millones en 2024, casi cuatro veces en cuatro años. Compañías como Tesla, Figure, Agility Robotics y Galbot lideran el desarrollo, con una producción estimada actual de alrededor de 11.000 unidades anuales en todo el mundo.

Dos habilitadores críticos

El avance, sin embargo, no está garantizado. Bain identifica dos factores que definirán el ritmo real de adopción: el progreso en inteligencia física, es decir, la capacidad de los robots para interactuar con el mundo real de manera confiable, y las mejoras en autonomía energética y baterías, cuyo desarrollo aún avanza de forma desigual entre fabricantes y regiones.

«Estamos por presenciar uno de los próximos grandes avances en robótica. Cuando los robots humanoides logren operar durante turnos completos y alcancen nuestras capacidades multidisciplinarias, veremos usos reales en sectores como minería, construcción o atención médica», señala Luis Diez, socio y líder de Enterprise Technology de Bain en América del Sur.

Las tres olas de adopción

Bain estructura el proceso de masificación en tres etapas. La primera concentrará los pilotos en entornos industriales de alto retorno visible: automotriz, minería, energía fotovoltaica y electrónica especializada, donde la viabilidad económica es más clara y el costo de los errores más controlable.

La segunda ola expandirá el alcance hacia construcción, cuidado de la salud y servicios industriales, sectores donde la escasez de mano de obra calificada es un problema crónico en buena parte de la región.

La tercera y última etapa será la consolidación en aplicaciones comerciales y de consumo: limpieza profesional y doméstica, hospitalidad, educación y turismo.

Chile: el caso más urgente de la región

El estudio adquiere dimensión particular en el contexto demográfico latinoamericano, y Chile emerge como uno de los países con mayor urgencia de respuesta. A nivel global, la firma proyecta que para 2050 la proporción de adultos en edad activa por cada persona mayor de 65 años caerá de cuatro a dos, respecto a lo que se observaba en 1990.

En Chile, ese proceso será aún más pronunciado. El Instituto Nacional de Estadísticas estima que desde 2035 comenzará a descender la población en edades potencialmente activas. Al 2070, las personas de 65 años o más superarían el 40% de la población total, con una proporción de casi 600 personas mayores de 65 años por cada 100 menores de 15 años.

«Este fenómeno representa un desafío crítico para Chile, pero también una oportunidad para pensar cómo nuevas tecnologías pueden complementar la fuerza laboral en sectores prioritarios para el desarrollo del país, como minería, agricultura, agroindustria, servicios financieros y logística», explica Marcial Rapela, socio y representante de Bain en Chile.

La convergencia entre envejecimiento demográfico acelerado y maduración tecnológica convierte a los robots humanoides en una respuesta estructural, no en una apuesta especulativa. La reducción gradual de costos de producción, combinada con el avance en inteligencia física y autonomía energética, podría acelerar la transición de pilotos industriales aislados a una inserción masiva en las industrias que sostienen las economías de la región.


* Reporteado con IA, editado y revisado por la redacción.