SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk, adquirió xAI, su startup de inteligencia artificial, en una operación que profundiza la integración del imperio tecnológico del empresario, según un memorándum visto por The New York Times.
El acuerdo, confirmado por la propia SpaceX, da lugar a la empresa privada con la mayor valuación del planeta, al combinar cohetes, satélites, centros de datos, el chatbot Grok y la red social X bajo una misma estructura.
La operación: aunque no se divulgaron los términos financieros completos, la fusión une dos gigantes privados.
- En diciembre, SpaceX fue valuada internamente en cerca de US$800.000 millones en una venta secundaria de acciones para empleados.
- xAI, por su parte, anunció en enero una ronda de US$20.000 millones que la valuó en más de US$230.000 millones.
- Solo el año pasado, SpaceX invirtió US$2.000 millones en xAI, una cifra similar a la comprometida recientemente por Tesla.
Qué busca Musk: en un memorándum interno, Musk describió la fusión como la creación de “el motor de innovación más ambicioso e integrado verticalmente en la Tierra (y fuera de ella)”.
El empresario citó como motivación central la necesidad de construir centros de datos en el espacio, combinando IA, lanzadores, internet satelital, comunicaciones directas a dispositivos móviles y una plataforma global de información en tiempo real.
El contexto: el movimiento refuerza una estrategia recurrente de Musk: usar una empresa para absorber o potenciar otra dentro de su ecosistema.
- En 2016, Tesla compró SolarCity, firma de energía solar donde Musk era accionista clave.
- Más recientemente, xAI adquirió X en una operación que valuó la entidad combinada en US$113.000 millones.
- Con la mayoría de sus compañías operando como privadas —SpaceX, xAI, Neuralink, Boring Company— Musk puede reasignar capital, talento y tecnología con mayor flexibilidad que en una empresa listada.
Por qué importa: la fusión acelera la convergencia entre inteligencia artificial, infraestructura espacial y plataformas de datos, en un momento en que la escala computacional es clave para competir en IA.
Para inversores y el mercado tecnológico, refuerza la idea de una “Musk Inc.” integrada, capaz de competir no solo en cohetes o chatbots, sino en la infraestructura crítica —energía, cómputo, comunicaciones y datos— que definirá la próxima década tecnológica.
*Resumen IA, revisado y editado por Tekios.