27/05/2026

La economía digital eleva su aportación al 27% del PIB español en 2025, hasta los 455.300 millones de euros

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El informe señala que la economía digital elevó en 1,01 puntos porcentuales su peso sobre el PIB y en 8,31 puntos desde 2019.

La economía digital alcanzó en 2025 el 27% del Producto Interior Bruto (PIB) español, con un impacto económico de 455.300 millones de euros, según la sexta edición del informe ‘Economía Digital en España’, elaborado por la Asociación Española de Economía Digital (Adigital).

En concreto, el informe señala que la economía digital elevó en 1,01 puntos porcentuales su peso sobre el PIB y en 8,31 puntos desde 2019, mientras que el impacto económico creció un 10% frente a los 414.000 millones registrados en 2024.

«Tras seis ediciones del informe, vemos cómo la economía digital sigue creciendo por encima del PIB. La digitalización se ha convertido en el motor estructural de un modelo productivo más competitivo e innovador que avanza de manera transversal y alcanza sectores que hace pocos años apenas habían iniciado su transformación», ha afirmado el director general de Adigital, César Tello.

Además, el documento subraya que este crecimiento se mantiene por encima del conjunto de la economía y de todos los sectores, lo que refuerza el papel estructural de la digitalización en la transformación del modelo productivo.

Aunque en 2025 se observa una ligera ralentización en el ritmo de crecimiento, en línea con la evolución del PIB, el aumento sostenido de su peso relativo, especialmente en su dimensión directa, evidencia que la digitalización sigue expandiéndose de forma transversal en todos los sectores.

Por componentes, el impacto directo de la economía digital alcanza el 13,42% del PIB, reflejando la creciente digitalización de las cadenas de valor en sectores clave como el comercio minorista o la automoción.

El impacto indirecto, que captura los efectos de arrastre de la digitalización en la cadena de suministro, representa el 12,49% del PIB y consolida su crecimiento progresivo en los últimos años.

Por su parte, el impacto inducido, asociado al aumento del consumo derivado de la mayor renta generada por el empleo digital, se sitúa en el 1,10% del PIB.

En conjunto, el informe dibuja una economía cada vez más digitalizada, impulsada tanto por el esfuerzo inversor de las empresas como por el impacto de las políticas públicas.

Por su parte, el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, ha destacado durante la clausura del evento de presentación que se ha constatado que «el renacimiento económico español le debe mucho a la transformación digital». «La España digital se abre paso produciendo más y mejores bienes y servicios que nunca. Nuestro país es la economía europea con mayor capacidad digital», ha celebrado.

SIMPLIFICACIÓN Y REGULACIÓN

A partir de este diagnóstico, el informe identifica dos factores estructurales que condicionan tanto la velocidad de adopción tecnológica como la capacidad de las empresas para innovar y escalar: la simplificación regulatoria y la gobernanza de la inteligencia artificial (IA) agéntica.

Ambas dimensiones se presentan como complementarias, al combinar eficiencia regulatoria con un desarrollo tecnológico alineado con principios de responsabilidad.

En primer lugar, la simplificación regulatoria se plantea como una condición necesaria para liberar el potencial de la economía digital. El informe señala que la regulación puede actuar como catalizador del crecimiento, generando confianza e incentivando la inversión, pero también puede convertirse en una barrera cuando es excesiva, compleja o fragmentada.

Simplificar no implica desregular, sino mejorar la calidad normativa: redefinir obligaciones, eliminar duplicidades y adaptar los marcos regulatorios a la realidad tecnológica. En este sentido, el informe propone revisar de forma sistemática las normas, reforzar el diálogo con el sector privado, usar tecnologías para automatizar el cumplimiento y la supervisión, y mejorar la coordinación entre reguladores.

IA AGÉNTICA

En segundo lugar, el informe aborda la transición hacia la IA agéntica, una nueva generación de sistemas capaces de actuar de forma autónoma. Su potencial económico es significativo, pero también introduce nuevos riesgos.

Por ello, el momento actual, caracterizado por una adopción todavía incipiente pero en rápida aceleración, resulta crítico para establecer marcos de gobernanza adecuados.

El informe plantea una gobernanza basada en tres pilares: el control sobre las capacidades y acciones de los sistemas, la seguridad operativa en todo su entorno y la transparencia a través de la observabilidad de su comportamiento. Este enfoque supone pasar de modelos de supervisión ‘ex post’ a sistemas de control continuo a lo largo de todo el ciclo de vida, con el objetivo de garantizar que la autonomía tecnológica se despliegue de forma segura y alineada con los objetivos organizativos.

La llegada de la IA agéntica supone, según el informe, un punto de inflexión en la evolución de la inteligencia artificial y en su impacto sobre la economía y las organizaciones. La transición desde sistemas generativos, concebidos como ‘copilotos’, hacia sistemas autónomos capaces de planificar y ejecutar acciones, auténticos ‘pilotos automáticos’, representa una oportunidad de productividad y eficiencia empresarial.

El informe recuerda además que los sistemas de IA generativa podrían generar hasta 450.000 millones de dólares en valor económico para 2028. Pese a ese potencial, la adopción empresarial sigue en una fase temprana y el mercado continúa transitando desde herramientas generativas hacia sistemas capaces de ejecutar tareas más complejas.

‘SANDBOXES’ REGULATORIOS

Por último, los ‘sandboxes’ regulatorios se perfilan como un instrumento clave para conectar simplificación regulatoria y gobernanza de las nuevas tecnologías. Bien planteados, actúan como entornos de aprendizaje, coordinación y generación de evidencia, especialmente en ámbitos donde la incertidumbre es elevada.

El informe plantea avanzar hacia una arquitectura de «motores de generación de ‘sandboxes'», que permita reutilizar aprendizajes, reducir costes de experimentación y mejorar la calidad regulatoria de forma acumulativa.

De este modo, los ‘sandboxes’ pueden convertirse en herramientas de política económica para facilitar la adopción tecnológica y reforzar la competitividad.

En definitiva, el informe concluye que la gobernanza de la IA agéntica exige un cambio de paradigma: de modelos centrados en el control de ‘outputs’ a modelos orientados al control de capacidades y acciones.

La delegación de autoridad en sistemas autónomos introduce riesgos sin precedentes, pero también abre la puerta a una transformación profunda de los procesos productivos, al permitir automatizar decisiones complejas, escalar operaciones y optimizar sistemas en tiempo real.


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