Lo esencial: Más de 140 empresas, entre ellas Visa, Mastercard, American Express, Stripe, BlackRock, Google, Coinbase, BBVA e Itaú, anunciaron el 30 de junio el lanzamiento de Open USD (OUSD), una stablecoin del dólar que busca competir directamente con USDT de Tether y USDC de Circle. Las acciones de Circle cayeron cerca del 15% en la jornada del anuncio.
El proyecto está liderado por Zach Abrams, cofundador de Bridge, empresa adquirida por Stripe, y planea estar operativo en la segunda mitad de 2026 en redes como Solana, Stellar, Base y Polygon.
El diferencial: OUSD propone una estructura económica inédita. Las empresas socias pueden acuñar y canjear la stablecoin sin costo y sin límites de volumen, y recibirían la mayor parte de los rendimientos generados por las reservas. Open Standard, la organización que lo gestiona, solo descuenta una comisión para cubrir costos operativos. La gobernanza es colectiva: el directorio está integrado por los propios socios, sin que ninguna entidad controle unilateralmente las decisiones.
Stripe ya anunció que OUSD será la stablecoin predeterminada para todas las empresas que operen sobre su infraestructura.
Quiénes están y quiénes no: La coalición reúne competidores históricos en un mismo consorcio. En banca figuran BNY, Standard Chartered, BBVA, Itaú, Banco de Crédito del Perú, Davivienda y Grupo Aval, con presencia latinoamericana significativa. En pagos, Western Union, MoneyGram, Remitly y Klarna. En cripto, Coinbase, Bybit, OKX, Gemini, MetaMask y Fireblocks. Están ausentes los tres grandes emisores actuales: Tether, Circle y PayPal, cuyo modelo de negocio depende precisamente de retener los rendimientos de reservas que OUSD propone redistribuir.
El paralelo con Libra: El proyecto más cercano en ambición fue Libra, el sistema de pagos de Meta anunciado en 2019 que nunca llegó a operar por resistencia regulatoria. Christian Catalini, cofundador de Lightspark y exmiembro del equipo de Libra, sostiene que OUSD podría tener éxito donde Libra fracasó, en parte porque el entorno regulatorio cambió con la aprobación de la Ley GENIUS en Estados Unidos, y porque ningún actor del ecosistema quiere que un emisor concentre demasiado poder frente a bancos y fintechs.
La conexión con América Latina: La presencia de BBVA, Itaú, Banco de Crédito del Perú, Davivienda y Grupo Aval como socios fundadores convierte a OUSD en un proyecto con implicaciones directas para la región. Una stablecoin respaldada por los principales bancos latinoamericanos, interoperable con Stripe, Visa y Mastercard, y sin costo de acuñación podría redefinir los pagos transfronterizos, las remesas y el acceso a dólares digitales en mercados como Colombia, Perú, Brasil y México, donde las stablecoins ya tienen alta adopción informal.
Las preguntas abiertas: El comunicado no especifica quién custodia las reservas ni en qué activos, no revela el monto de la comisión operativa y no tiene una fecha concreta de lanzamiento. Coordinar la gobernanza entre 140 competidores directos es, según el propio Catalini, el mayor desafío por delante.
Resumido con IA, revisado y editado por la redacción.
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